ARQUETIPOS Y REALIDADES DEL MEXICANO
- Sistema Informativo CUPP
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“… Ahí se apuesta la vida y se respeta al que gana…”
José Alfredo Jiménez
Por R. Iván Moreno Vargas

Suele decirse que el mexicano deja todo para el último momento, que la procrastinación es parte inherente a nuestra cultura. En el libro “La Jaula de la Melancolía”, Roger Bartra, no intenta definir al mexicano, sino desmontar el “mito de la mexicanidad” creado por la cultura oficial y delineado por intelectuales del siglo pasado como Octavio Paz en su ensayo “El Laberinto de la Soledad” o Samuel Ramos en “El Perfil del Hombre y la Cultura en México”, donde señala que el arquetipo de la identidad nacional es una construcción artificial que sirve para legitimar el poder del estado.
Bajo esta lógica se asume que el mexicano no es así por naturaleza-sino que el sistema lo ha retratado así para mantenerlo controlado-. Bartra analiza el personaje del “Peladito” -popularizado por Mario Moreno “Cantinflas”- como el estereotipo de la frustración y la agudeza. Aunque dice representar la supuesta “esencia pura del pueblo”, es un producto de la modernización salvaje y de la apabullante urbanización. Bartra ve -en el personaje de Cantinflas- la glorificación de la miseria convertida en orgullo nacional para evitar la protesta social y la furia de la “melancolía mexicana” como mecanismo de control político.
Inconscientemente se convence a la población de que su destino es sufrir con resignación y humor, lo que asegura la estabilidad al estado y frena la verdadera modernización democrática. La visión inventada de la melancolía mexicana es en realidad la jaula del poder.
Héctor Suárez describe con detalle ésta “macabra artimaña” del estado en unaentrevista donde reveló -que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari- lo citó en la residencia oficial de Los Pinos para felicitarlo por hacer ese humor “de protesta” –eso sí en Televisa o TV Azteca, por ejemplo- reconociendo en ello una válvula de escape para los miserables que amortizan su realidad con risas.
La corrupción y la nula eficiencia burocrática -marca indeleble y seguramente quirúrgica y maquiavélicamente planeada- de nuestros gobiernos, también son condicionantes que orillan al ciudadano a “dejar para mañana lo que podría hacer hoy”. Se prefiere postergar el trámite para evitar la frustración de gestionar algo en un sistema lento, hostil y anticuado o directamente caer en la “mordida” para evadirlo lo antes posible.
El sistema está creado para que siempre sea más fácil vivir en lailegalidad. Es decir, está idea del mexicano aletargado es en parte propaganda y por otra la realidad de un pueblo colectivista donde la agenda social está por encima de la individual.
Si un familiar o amigo requiere ayuda -una tarea o algún trámite individual- seposterga. Dejar las cosas para después suele ser el costo de priorizar la convivencia y el apoyo comunitario antes que los compromisos personales.




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