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Arresta régimen de Ortega a Monseñor Álvarez, considerado el más crítico al gobierno nicaragüense

  • Se dice que es uno de los golpes más duros del régimen sandinista en la persecución religiosa que se tiene contra del catolicismo

  • Hasta el momento no hay una declaración oficial de la Santa Sede


Daniela Tapia


La madrugada de este viernes, el obispo Monseñor Álvarez, junto a siete de sus acompañantes, cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo, permanecían confinados en el Palacio Episcopal de Matagalpa desde hace ya 15 días, en medio de una escalada estatal en contra de la iglesia católica, cuando a las 03:20 de la madrugada fueron arrestados por agentes de la policía de dicho estado.


Se le acusa de organizar grupos violentos con el propósito de desestabilizar al estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales, aunque, de eso aún no hay pruebas contundentes.


Horas antes de ser capturados, Álvarez escribió en Twitter lo siguiente: "Preocupémonos por llevar el traje de fiesta en el Reino de Dios".


Hasta ahora se dice que es uno de los golpes más duros del régimen sandinista en la persecución religiosa que se tiene contra del catolicismo, considerado como una violación a los derechos humanos.


Por otra parte, mientras el obispo era arrestado en la cuenta diócesis, alguien publicó en Facebook: “Urgente. En estos momentos la Policía Nacional ha ingresado a la Curia Episcopal de nuestra Diócesis de Matagalpa”.


Seguido de esto, el obispo, junto a sus acompañantes, fueron subidos a una camioneta con destino desconocido, y según fuentes eclesiásticas, el operativo fue considerado como “exprés”, y por el momento no se sabe si, Rolando Álvarez será forzosamente exiliado o trasladado a prisión.


Cabe mencionar que, los actos policiales en contra del obispo comenzaron desde el día 4 de agosto, ya que desde ese día no se le permitió realizar la celebración de la misa matutina en la Catedral de San Pedro Apóstol de Matagalpa; en respuesta a esto, Rolando Álvarez salió a la calle a orar, en compañía del Santísimo Sacramento, dado la espalda al grupo de policías que le impidió su celebración.


Cabe mencionar que, desde el momento en el que el monseñor Álvarez y sus acompañantes permanecían resguardados, tuvieron que racionar el alimento, ya que no se le permitía ingresar alimentos o medicamentos, porque el régimen sandinista no lo aprobaba.


Respecto a esto algunos obispos ya se han pronunciado al respecto; “Con el corazón indignado y dolido, condenó el secuestro nocturno de monseñor Álvarez. ¡Quienes lo sepan, digan dónde está mi hermano obispo! ¡Que sus secuestradores respeten su dignidad y lo liberen! De nuevo, la dictadura vuelve a superar su propia maldad y su espíritu diabólico” comentó en su cuenta de Twitter el obispo Silvio Báez.


De igual forma, el sacerdote exiliado, Edwin Román, dice que es indignante el arresto de Rolando Álvarez: “Basta ya de tanto silencio, hablen quienes tienen que hablar y dar la cara, a eso se le llama pecado de omisión”, también haciendo referencia con los cuestionamientos a la Conferencia Episcopal de Nicaragua.


Es importante resaltar que, la relación que hay entre sandinistas y la iglesia católica está desde hace 43 años, cuando el régimen sandinista en 1986, el cual es encabezado por Ortega, desterró al obispo de la Diócesis, de ese entonces, quien estaba acusado de apoyar a la “contra”, fue sacado a la media noche de su recinto y subido a un helicóptero militar, momentos después fue dejado en una selva fronteriza de Honduras.



“Golpistas y terroristas”, así les llama Ortega a los obispos nicaragüenses, que actuaron siendo mediadores en un diálogo nacional, el cual tenía como objetivo un acuerdo pacífico a la crisis que se vive en ese país desde el año de 2018.


Esta crisis se intensificó desde noviembre del año pasado, cuando Ortega fue reelegido para un quinto mandado, el cuarto consecutivo y el segundo en compañía de su esposa, Rosario Murillo, vicepresidenta y sus principales rivales en prisión.


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