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"Hombre de Bosque" Por Marco Antonio Claverán

  • "Víctima del sistema, cual marioneta, con la carrera de Derecho en la UNAM trunca, proveniente de una familia de escasos recursos, Reyes, por ahí de finales de los años 80, tuvo que trabajar de guardia para sobrevivir". Reportaje por Marco Antonio Claverán.


Marco Antonio Claverán


Igual que la semilla acaricia la tierra, afianzándose a ella, sumergiéndose, estirando sus raíces, para dar origen a un árbol; igual llegó “El Poli”, Mario Reyes, a Bosques de Tarango. Como Geppetto, en Pinocchio, pidió el deseo de que su marioneta tuviera vida, de esa manera llegó él, siendo un cuasi niño, a sus 20 años, a trabajar de portero.


Víctima del sistema, cual marioneta, con la carrera de Derecho en la UNAM trunca, proveniente de una familia de escasos recursos, Reyes, por ahí de finales de los años 80, tuvo que trabajar de guardia para sobrevivir.


Bosques de Tarango se ubica al poniente de la Ciudad de México, en la cima de Av. Centenario.


Ahora, con su par de botas negras perfectamente boleadas, su mezclilla suave de años de uso, y su chaleco táctico, cuenta cómo empezó a trabajar de policía en aquel condómino horizontal.


“Recuerdo que en aquel entonces no había camiones que llegaran hasta acá, el camión nos dejaba ahí en la verdulería, donde están las Tortas Baby O -un kilómetro y medio cuesta arriba del coto donde trabaja-, teníamos que caminar desde allá abajo. Me tenía que levantar entre 4 y 5 de la mañana para llegar a la caseta a las siete, venía desde Xochimilco”, expresó Mario.


A lado de Bosques de Tarango está la entrada al Bosque Tarango, Parque Tarango o Barranca Tarango, como ahora lo llaman las nuevas Organizaciones No Gubernamentales que, según, procuran el Bosque. Éste se localiza entre Av. Centenario y Calzada de las Águilas, en la delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México.


Con un tamaño equivalente al Central Park de Nueva York, el Parque Tarango, cuenta con 280 hectáreas. Entre las especies vegetales se encuentran siete especies de encino, capulín, tejocote, fresno, madroño, dalia, agave, huizaches, mezquites, bromelias, helechos y orquídeas. Respecto a la fauna, hay 45 especies animales, entre las que destacan aves migratorias, o el cacomixtle.


“Ahora ya no hay de esos pájaros azules, recuerdo que hace años estaba lleno”, apuntó Reyes.


Y es que antes de la construcción de la supervía poniente, se podían apreciar aves azules, de considerable tamaño; yendo al Bosque a algunas horas, se podía apreciar conejo.


“¡No! Deja que te cuente, el señor de las vacas, que estaba en el Bosque, era legendario; vendía leche bronca. Con esto de la supervía, le quitaron su casa, y según esto, lo reubicaron”, agregó el mejor conocido como “Poli”.


El legendario señor de las vacas contaba a quien iba al Bosque, que hace unos 50 años había coyote, una especie de búho, entre otros animales.


Y es que Mario Reyes es conocido en todo Bosques de Tarango, él ubica a todo mundo, cual niño, es amigo de todos en la colonia, con todos platica, se va a comer sus tacos, etc.

Pinocchio, cuando va a la escuela y es interceptado y seducido para trabajar en el circo, se da cuenta del sistema de explotación. Con “El Poli” fue el sistema que lo llevó a esta vida; turnos de 24 horas, trabajar en sus días libres haciendo de todo de mantenimiento, todo para llevar pan y leche a su casa.


El Bosque se ha ensuciado por la mancha urbana, inmobiliarias han destrozado sus entrañas, infraestructura vial -que por cierto cuesta, omitiendo el libre tránsito-, igual


Mario tiene una mancha en el alma por tantos años de trabajo, que le han privado tiempo con su familia, tiempo de recreación. No obstante, él transmite el niño que todos llevamos dentro y eso lo hace un verdadero hombre, un “Hombre de Bosque”, de Bosques de Tarango.

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