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“Las cosas fáciles no valen la pena”

  • Entrevista: Valeria Vázquez, clavadista 



Javier Lether


Originaria de la Ciudad de México y con apenas 15 años de edad,  Valeria Vázquez Romero, estudiante de bachillerato en el Centro Universitario en Periodismo y Publicidad (CUPP), es una de las clavadistas que participará este fin de semana en los Juegos Deportivos Infantiles, Juveniles y Paralímpicos de la Ciudad de México 2023-2024.


La competidora ha ganado 120 medallas en un trayectoria de apenas 9 años, en las que la mitad son de primer lugar, además de contar con más de 20 reconocimientos y haber clasificado en el lugar 30 de 150 en la última competición nacional.


En entrevista con el Sistema Informativo del CUPP, Valeria nos platicó sobre sus inicios, esfuerzos, retos y motivaciones para llegar a las eliminatorias en esta fase, las cuales se llevarán a cabo este fin de semana, antes de pasar a las nacionales.


También nos comentó la disciplina que tiene que seguir un atleta de alto rendimiento, sus niveles de exigencia personal y las lesiones que ha padecido durante su práctica deportiva a los largo de sus casi 10 años desde que ganó su primera medalla en la Alberca Olímpica Francisco Márquez.


¿A qué edad y cómo comenzaste a practicar este deporte?

Comencé a practicarlo desde los 6 años, porque vi que mi hermana se metió y me gustó mucho. Siempre me ha gustado el agua y fui a un entrenamiento suyo y le dije a mi mamá que yo quería practicar ese deporte y como a los dos días me hicieron una prueba. Yo no nadaba, pero en el fondo de mí, sabía que podía hacerlo y mi mamá, pues me quitó los flotadores y me aventaron y salí a flote y pues la verdad me gustó mucho


¿Practicas natación o solamente clavados?

Solamente clavados. La natación es un deporte muy relajado, pero a mí siempre me hizo falta esa adrenalina. Me gustan mucho todos los deportes extremos, pero cuando se juntó un deporte extremo con algo que me tranquiliza, pues la verdad salió clavados y me gustó mucho.


Actualmente tienes 15 años, se podría decir que tienes ya casi una década como clavadista, ¿ya has visitado otros lugares a través de este deporte?

Sí, he ido a muchos estados de México. Aún no he podido salir del país, pero pues en eso andamos.


¿Qué lugares has visitado?

Dolores Hidalgo, Guanajuato; Guadalajara, Jalisco y Acapulco, Guerrero.

         

¿Cómo fue tu primera vez saltando desde la plataforma?, ¿tenías miedo?

Mi primera vez salté de un metro, primero son trampolines. Estaba muy chiquita cuando me aventé desde los 5 metros y de ahí me llevó como a un desgaste porque aún no estaba preparada. Entonces tuve que tener mucha preparación tanto física como mental. Lo que hago primero es pararme ahí y ver la altura; el chiste es concentrarte en lo que tú vas a hacer para que no te dé miedo. Tienes que tranquilizarte, tú sabes que lo que vas a hacer lo haces muy bien, entonces tienes que estar tranquila. Se siente el clavado literalmente durante un segundo, o sea, no te das cuenta, no te da tiempo ni de parpadear. Yo la mayoría de mis clavados los hago con los ojos cerrados porque me mareo cuando doy vuelta, entonces cierro los ojos y pasa más rápido y tu cuerpo solo se mecaniza.


¿Cuál es tu ritual antes, durante y después de hacer una prueba?

Antes escucho música, todo lo hago con música. Entonces tengo que enfocarme más en lo mío, en lo que tengo que hacer. Me pongo mis audífonos, no dejo que nadie me hable para poder concentrarme y entrenar, caliento bien mi cuerpo. Durante la prueba, uso una toallita que se llama Sammy o gamuza que cuando el agua está muy fría con esto la puedes como pegar para que se caliente más rápido el cuerpo y con esa misma te secas. Y después de la competencia yo me meto a bañar, me relajo con agua caliente, me visto para la premiación y ya tienes que estar tranquila. Tienes que quedar satisfecha con lo que hiciste y no te tienes que quedarte con ganas de decir: “Ay, lo hubiera hecho mejor. No, lo que hiciste estuvo muy bien”.


Empezaste en este deporte por tu hermana, pero ¿tienes algún deportista que te inspire?

Son dos, Romel Pacheco y Carolina Mendoza son una de mis mayores inspiraciones porque lo que hace Rommel es increíble. También soy muy fan de Yolotl Martínez.


Michael Phelps, uno de los mejores nadadores de todo el mundo, decía que “Lo difícil no es escalar la montaña, sino mantenerse sobre la montaña”. Tú que llevas casi 10 años compitiendo, ¿cómo crees que puedes mejorar?

La verdad es que soy una persona muy rebelde y no hago caso de lo que me dicen. Entonces siento que si me dan primero las indicaciones y les prestara atención, como debe de ser, pues las cosas me saldrían mucho mejor, pero como todo lo quiero hacer a mi manera, la verdad lo hago mal. Y ya cuando va pasando el tiempo me doy cuenta de que le tengo que hacer caso a una persona que sabe más que yo.


¿En qué tipo de cosas no has sido prudente?

Más o menos en lo físico. Yo quería marcarme del cuerpo rápido y dije, pues dejo de comer y pues no, me canso más, mi cuerpo ya no rinde. Mi profesor, Alain Carreño Nuño, al que le debo todos mis logros, es un entrenador muy bueno y él me hizo entender que el decir “no puedo” nada más es para los cobardes y las cosas fáciles no valen la pena. Entonces él es el que me ha dicho y me ha estado marcando lo que hago mal y cómo puedo mejorarlo. O sea, si tengo problemas, él me da resultados. Nunca me ha dicho algo que no, y la verdad estoy muy orgullosa de eso.


¿Has tenido algún tipo de lesión por parte del deporte?

Sí claro, también practico más deportes y cuando era porrista me fracturé el brazo derecho. Y ahora cuando recibo mucho impacto me duele, y también el cuello me lo esguincé y los tobillos. El impacto desde una distancia muy alta pues sí me he desgastado los huesos.


Cuando han sucedido ese tipo de situaciones, ¿has pensado en dejar los clavados?, ¿qué te dicen tus papás?

Mis papás, la verdad es que nunca intervienen en mi deporte. Siempre hemos sido yo y mi deporte y mi mamá siempre ha estado apoyándome diciéndome “sí puedes”, pero sí hubo un momento en el que me salí porque no quería hacer un clavado o algo así. Siempre recuerdo que he hecho las cosas bien desde pequeña, entonces tengo esa motivación.


¿Cuál ha sido la mejor enseñanza que te ha dejado el ser clavadista?

Que tú puedes hacer las cosas por sí sola. Aparte, este deporte no es de contacto tan cercano con la gente, entonces siempre he dicho que no hay algo que no puedas hacer. Tienes que creer en ti, tener seguridad en ti, la verdad.


 ¿Cómo te sientes cuando ganas una competencia?

Me siento muy orgullosa y siento que hice algo bien, que mi mamá va a estar muy orgullosa, pierda o gane. Mi mamá siempre va a estar orgullosa, pero me gusta ver su cara de felicidad cuando gano y también la de mi profesor porque ve que el trabajo que hizo conmigo estuvo excelente.


Y cuando terminas una competencia, ¿qué haces para relajarte?

Cuando compito en la Alberca Olímpica Francisco Márquez voy a un café que se llama El Jarocho, que es mi favorito y el de toda mi familia. Entonces nos vamos ahí a comer o a desayunar y platicamos de cómo me fue. Mi hermana me comenta lo que vio mal que hice, a pesar de que no sea mi entrenadora oficial a mí me ha ayudado mucho y la verdad es que ella es un ejemplo a seguir.


En algún momento te han llegado esos pensamientos en donde dices: no soy muy buena, tal vez no es lo mío. ¿Cuáles son tus estrategias para motivarte?

Justo me acaba de pasar el martes pasado de que ya no quería nada. Tenía que aventarme un clavado nuevo de tres metros y ya no quería, pero me acordé de todas las veces que me hizo feliz el deporte. De todas las veces que mi mamá estuvo orgullosa de mí, de todas las veces que mi hermana me dijo “lo hiciste muy bien” y de mi entrenador diciéndome que “soy una niña muy buena”. Entonces me dije sí, hay que echarle ganas. O también me acordé de cuando los niños me dicen “te tiras padrísimo, quiero ser así como tú” y eso llena y la verdad te impulsa a seguir en este deporte.


Sabemos que este fin de semana compites, ¿podrías contarnos más al respecto?

Este sábado y domingo, a las nueve de la mañana, tengo una competencia. El sábado de 3 metros, tengo que hacer 9 clavados, cuatro que son obligatorios: un clavado al frente, clavado de espaldas, clavado hacia adentro y clavado de holandés; los demás son libres. Yo estoy en el grupo A, que es la categoría de 16 a 18 años. Después de uno y cinco metros, y casi nadie se anima a los 5 metros porque es algo muy alto y pues ahí bajan la cantidad de participantes y es una posibilidad más grande de ganar.


¿Vas a representar a algún equipo o a una alcaldía?

Los dos: a la Alcaldía Miguel Hidalgo y mi equipo es Halcones Clavados. En esta fase te dicen si pasaste al nacional y de ahí te llevan a otro estado a competir y de ahí te quedas en los lugares del 1 al 5 y esos son los cinco lugares para pasar a otro nivel en tu equipo.


¿Cómo describes lo qué sucede en tu corazón y en tu mente en el momento en el que empiezas a escalar la plataforma, te detienes y saltas?

Es lo que me llena. Cuando estoy en lo más alto veo que nadie puede, bueno sí, tal vez alguien pueda, pero casi nadie se anima a aventarse de una altura así. Entonces pienso que soy una de las pocas personas que se puede aventar desde ahí. En mi corazón yo digo que lo hago siempre por una persona, lo hago a veces por mi mamá, a veces por primos, a veces por mi hermana, siempre va a haber una inspiración en mí, una persona o amigos. Así lo voy haciendo mejor y mejor, porque a veces no pienso en nadie y el clavado me sale mal, entonces tengo que tener esa motivación.


Valeria Vázquez es estudiante de bachillerato en el Centro Universitario en Periodismo y Publicidad. Desde los 6 años practica la disciplina de clavados y ha ganado diversas competencias en casi una década.




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