Imprecisión; ”divina comunicación!
- Pablo Camberos
- 13 mar 2024
- 2 Min. de lectura
Papel y Tinta

@elimparcialcom
Pablo Camberos
El argot segĆŗn Francois Caradec es āun idioma artificial que surge para evitar ser comprendido por los no iniciadosā. El lenguaje de la juventud es una jerga que varĆa continuamente, una jerga propia de cada Ć©poca e, incluso, de cada lugar.
La jerga o argot es un lenguaje especial y familiar creado por un grupo para comunicarse entre sĆ. Hay jergas profesionales, estudiantiles, juveniles, de la gente del hampa, etc. Y cada una constituida por un vocabulario especial que suele tener particularidades fonĆ©ticas y procedimientos de derivación inusuales en la lengua comĆŗn.
Pero la cuestión que hoy planteo en mi columna es: ĀæLa precisiónĀ y la exactitud en el uso de la lengua nos afectarĆa en vez de ayudarnos?
Nuestro lenguaje, por ejemplo, Āæno es verdad? que cuando alguien dice que āalgo sabe a madresā sabemos exactamente a lo que sabe. ĀæQuĆ© sentimos exactamente cuando sentimos āƱaƱarasā?, Cuando alguien nos dice āvoy vengoā y sabemos que va y viene. Ahora, a dónde, eso sĆ quiĆ©n sabe.
-SĆrveme una para hombre-, le pido al cantinero. Ćl sin saber cómo, pero me la sirve al āpeloā. Salgo de la cantina apresurado y le digo al del taxi -vĆ”yase āecho la rayaā- y me mira feo por el retrovisor,- dirĆa yo,- con āojos de pistolaā.
QuĆ© serĆa de nosotros si exigiĆ©ramos precisión en nuestro lenguaje. Quieres mĆ”s ejemplos de que la imprecisión ayuda. PregĆŗntale a tĆŗ Dulcinea, ĀæComo de aquĆ a dónde me quieres? Y con seguridad, ella responde Ā”uuuy!
āLa cosa estĆ” de sushiā, nos comenta alguien, y por mucho que nos guste ese platillo japonĆ©s, nos deja preocupados.
Alguien sabe, asĆ sea, aproximadamente, ĀæCuĆ”nto pesa un madral? Lo mismo ocurre cuando nos mandan al ācarajoā o aĆŗn mĆ”s lejos. Nadie sabe exactamente dónde queda ese sitio. Sin embargo, nos incomodamos y entablamos pleitos que nos pueden llevar a la muerte.
Por quĆ© nos contestan ādos que tresā cuando preguntamos ĀæCómo estĆ”s?
Nuestra madre nos ordenaba comer como āDios mandaā y de inmediato nos enderezĆ”bamos y usĆ”bamos los cubiertos.
Dónde queda ese āpor ahĆā, cuando preguntamos por la ubicación de algo que buscamos y que puede ser algo tan pequeƱo como un centavo o tan grande como una calle. CuĆ”nto es un āchorritoā y una āpizquitaā.
Abundan los ejemplos de como es la imprecisión y no la tan prestigiada precisión lo que nos ayuda a comunicarnos, a vivir. Por lo pronto āahĆ la dejamosā.
