top of page

LA METAMORFOSIS DE LOS PINOS: DE LA RESIDENCIA DEL PODER A UN ESPACIO PARA TODOS

LO QUE ANTES ERA EL "BÚNKER" DE LA ÉLITE, SE TRANSFORMÓ EN UN COMPLEJO CULTURAL


Por Diego Loyola Guadarrama


​Durante ocho décadas Los "Los Pinos" fue el símbolo máximo de la hermeticidad política en México. Un recinto de 14 hectáreas donde se gestaron decisiones que cambiaron el rumbo del país, siempre bajo la sombra de los altos muros y la vigilancia del extinto Estado Mayor Presidencial. Sin embargo, el 1 de diciembre de 2018, el cerrojo se rompió.. Una especie de experimento de democratización del espacio público que hoy se ha consolidado como el “pulmón cultural” más importante de la Ciudad de México.

​Caminar hoy por la Calzada de los Presidentes no se siente como una intrusión- sino- como un acto de reapropiación. Donde antes solo circulaban convoyes blindados, hoy corren niños. Se instalan ferias de libros y resuenan los acordes de orquestas juveniles.


Para entender el peso simbólico de Los Pinos, hay que entender su origen. Originalmente llamado "Rancho La Hormiga", el terreno fue expropiado en 1917 pero fue hasta 1934, que el presidente Lázaro Cárdenas decidió mudarse ahí, rechazando la ostentosidad del Castillo de Chapultepec. Cárdenas lo rebautizó como "Los Pinos" en honor a una huerta en Michoacán donde conoció a su esposa.

​Con el paso de los sexenios, la sencillez cardenista en el uso y decorado de los espacios de la residencia, desapareció. Posteriormente, cada presidente añadió su sello particular.



  • ​La Casa Miguel Alemán: Una estructura monumental de estilo francés que albergó a la mayoría de las familias presidenciales.

  • ​La Casa Lázaro Cárdenas: De estilo más austero, que hoy funge como espacio de exposiciones históricas.

  • ​Las Cabañas: Construidas durante el sexenio de Vicente Fox para ser utilizadas como oficinas y residencias familiares.


​El complejo no es solo una colección de casas; es un catálogo de la arquitectura del poder del siglo XX, ahora abierto al escrutinio del ciudadano de a pie.

​Desde su apertura al público, la misión del complejo ha sido descentralizar la cultura. Los Pinos no es un museo estático; es un centro de producción y exhibición. Las residencias ya no albergan muebles de lujo importados, sino exposiciones que narran la historia de México, desde sus raíces indígenas hasta sus movimientos sociales. La Casa Miguel Alemán, por ejemplo, suele albergar muestras de arte contemporáneo o retrospectiva de grandes fotógrafos mexicanos.


Como parte del ambicioso proyecto "Naturaleza y Cultura", Los Pinos se han interconectado con las cuatro secciones del Bosque de Chapultepec. La construcción de la Calzada Flotante permitió que el flujo de personas desde la primera sección fuera natural y segura, integrando el complejo al ecosistema del parque urbano más grande de América.


El helipuerto, donde antes aterrizaban mandatarios extranjeros, se ha convertido en ocasiones en un cine al aire libre. La Sala de Cine Cuesta, que era de uso privado para el presidente y su familia, ahora proyecta cine de arte, documentales y cortometrajes nacionales, devolviendo el acceso a la tecnología audiovisual de punta a la población general.



​La crítica inicial sobre si la apertura era un acto puramente simbólico ha sido resuelta por las actividades que día a día, y sobre todo los fines de semana, el complejo recibe a miles de familias provenientes no solo de las zonas aledañas y periferias de la ciudad, sino visitantes del interior de la república y público extranjero.


 ​A casi ocho años de su apertura al público, el Complejo Cultural Los Pinos ha dejado de ser "la casa del presidente" para convertirse en " la casa de la ciudadanía". El reto hacia el futuro es la sostenibilidad y el mantenimiento de las 14 hectáreas sin que pierdan su carácter gratuito y popular.


​En un país con profundas cicatrices de desigualdad, Los Pinos se erige como un laboratorio social donde el lujo arquitectónico se pone al servicio del goce estético del pueblo. Ya no se trata de observar el poder desde afuera, sino de caminar por sus jardines, sentarse en sus salas y entender que el patrimonio, por más resguardado que esté, siempre pertenece a quienes lo habitan.


 
 
 

Comentarios


  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Tik Tok

©2022 por Sistema Informativo CUPP.

bottom of page