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La Vie en Rose

  • Marcha por la Democracia



Javier Lether


Llegó el día, el sol calentó los edificios mientras se abría paso entre las nubes. El cielo nublado hacía de las suyas, pero el “güero” revirtió el ambiente asomándose para alumbrar la Plaza de la Solidaridad, sobre Avenida Juárez. De repente, ésta se vistió de rosa y blanco, mientras cientos de personas se reunían con un mismo propósito: marchar por la democracia en México.


Lo dijo alguna vez la diseñadora Lilly Pulitzer: “todo es posible con el sol y un poco de rosa” pues los contingentes de la marcha realmente partieron de este sentimiento. Algunos dirían “La Vie en Rose”, reflejando positividad y optimismo a pesar de que todo pasó a convertirse en una concentración encaminada hacia el Zócalo de la Ciudad de México, ya que las autoridades no suspendieron el paseo ciclista ni tampoco la circulación vial. Lo anterior fue extraño debido a que en marchas como las del 2 de octubre o el 8 de marzo hasta los locales comerciales cierran sus puertas, pero ayer no fue el caso durante esta movilización pacífica, pues los tamales, las gelatinas y hasta los Caramel Macchiato de Starbucks estaban a la orden.


Suenen el clarín, o que Dios pida al Arcángel Gabriel que toque y traiga consigo las trompetas. Tal vez no es el apocalipsis de la biblia, pero sí el despertar y el principio del fin que el país ha vivido con la 4T, o al menos así se sintió cuando parte de los manifestantes comenzaron a tocar sus tambores a un costado de la Alameda Central, exigiendo que se respete el voto libre y la división de poderes.


Los contingentes comenzaron a recorrer las calles de Madero, 5 de Mayo, 16 de Septiembre y 20 de Noviembre, acarreando sus mantos rosas e incluso sus mascotas que lucían un conjunto promulgando la defensa de la Constitución de los mexicanos y el resguardo de los datos personales. Hasta los perros saben mejor que nadie el significado de la ley.


No tardaron mucho en llegar al Centro capitalino, será porque estos días son los mejores para los comerciantes: habían viajes en bicitaxi desde la Avenida Reforma al Zócalo en $200, las sombrillas para el sol y los bancos para tener una mejor vista en $100.


Con la convicción de proteger la democracia, el voto e incluso al propio INE, los mexicanos se comenzaron a juntar como muéganos, pues definieron a la democracia como la libertad de escoger a quién nos gobierna. Los asistentes aseguraron que su presencia ahí representaba un descontento a las injusticias del país y el miedo a ser dirigidos por una sola persona, una nación que se encamina hacia el comunismo.

Si vieron la película del Planeta de Los Simios (2011), habrán aprendido que el simio Cesar, construyó su imperio a través de la unión: “simios unidos, simios fuertes”. Pero tal vez es una cinta que Andrés Manuel López Obrador jamás vio, ya que sin duda alguna, se ha hecho costumbre escuchar discursos de odio y la gente está cansada de eso, porque el odio lleva a la división y hay un precio que se paga por el aislamiento. “La democracia no puede florecer entre el oído. La justicia no puede echar raíces entre la rabia, debemos discrepar de la indiferencia, debemos discrepar de la apatía, debemos discrepar del miedo”, así lo dijo Thurgood Marshall, el primer juez de color en los Estados Unidos.


Los corazones de una patria que fue secuestrada retumbando su deseo de que todos tengamos voz, la manifestación de ideas, de tener derecho a la libre expresión y no permitir el autoritarismo de un gobierno, pues nos habrán quitado la bandera, pero la patria sigue aquí. Gritando, “narco-presidente, narco-presidente”. Curiosamente la señal de datos telefónicos y el internet público dejó de funcionar durante todo el tiempo que duró la concentración masiva.


Frente al Palacio Nacional, todas las personas tenían cabida allí, no de manera literal sino porque ricos, pobres, intelectuales, jóvenes y adultos, discapacitados, travestis, perros, vendedores de papas y cigarros se acumulaban con sus prendas rosas y hacían olas de gente o más bien mareas rosas, mientras esperaban a qué Lorenzo Córdova, exconsejero presidente del INE, ofreciera un discurso, en el cuál aseguró que “Hoy todo eso está bajo amenaza, pasamos más de 40 años construyendo una escalera democrática, y hoy, desde el poder, quién llegó a ese primer piso por libre voluntad de ciudadanía, pretende destruir esa escalera para que nadie más pueda transitarla. La democracia no nos cayó de lo alto, no fue una concesión ni un regalo del poder, es resultado de luchas que costaron esfuerzo, dedicación y en algunas ocasiones hasta sangre".


Fueron alrededor de 70 mil mexicanos, según algunas estimaciones, los que escucharon a Lorenzo, mientras alzaban banderas mexicanas bajo el inminente sol, que ardía con el desprecio y descontento hacia la tiranía del presidente, pues si alguna vez se han encontrado con una persona que te anula por no pensar como él, que no eres parte de su ideología, podrás reconocer la forma de gobernar de éste. A veces la vida no se trata sobre blancos y negros, sobre buenos y malos, sobre izquierda o derecha, sino de saber elegir entre lo correcto y lo que es fácil.

 

Sin embargo, ¿este será otro día más que se olvidará con el tiempo hasta que otra noticia como la de que Wendy Guevara ganó la Casa de Los Famosos y nos robe la atención o en verdad habrá un cambio? Las elecciones y el tiempo lo dirán; se baja el telón, se apaga el micrófono y comienza a sonar al unísono el Himno Nacional mientras el tumulto de gente que quieres escapar de la plancha del Zócalo emulan a la estación Pantitlán a las 6:00 AM entre semana y nuestro bello México se despide con la algunos que aprovechan para robar celulares a los más privilegiados decidiendo si van a comer a Polanco o a la Roma.


Miles de ciudadanos coparon el primer cuadro de la Ciudad de México en un domingo que se vistió de rosa y blanco. FOTOS: Javier Lether

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