THE CARDIGANS RETORNARON A LA CDMX CON UNA NOCHE DE NOSTALGIA
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- hace 1 día
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Por: Roy Luna
La Ciudad de México fue testigo de un reencuentro largamente esperado. The Cardigans pisaron el Pepsi Center y lo hicieron con un concierto que combinó nostalgia, sutileza y una conexión honesta con el público mexicano.
Desde las primeras canciones, la banda sueca dejó claro que el tiempo no ha diluido su esencia. Con una propuesta sonora que navega entre el pop alternativo, el rock suave y tintes melancólicos, el show avanzó como un viaje emocional para una audiencia que creció con su música que el público cantó de principio a fin. No fue un concierto estridente ni excesivo: fue íntimo, elegante y cuidadosamente construido.

La voz de Nina Persson se mantuvo como el eje central de la noche. Clara, serena y profundamente emotiva, logró llenar el recinto sin necesidad de artificios. Cada interpretación fue recibida con aplausos prolongados y coros espontáneos, especialmente en los temas más conocidos, que provocaron una respuesta inmediata del público, demostrando el lugar especial que la banda ocupa en la memoria colectiva de sus fans mexicanos.
El setlist equilibró clásicos con canciones menos obvias, lo que permitió que el concierto no se sintiera como un simple ejercicio de nostalgia, sino como una celebración de toda su trayectoria. La producción fue sobria pero efectiva: iluminación cálida, visuales discretos y una atmósfera que acompañó perfectamente el tono emocional del repertorio, sin robar protagonismo a la música.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la cercanía que la banda mostró con el público. Agradecimientos constantes, sonrisas cómplices y breves mensajes en los que dejaron claro su cariño por México reforzaron la sensación de estar frente a un show pensado para disfrutarse, no para impresionar. Esa honestidad fue, quizá, uno de los mayores aciertos del concierto.

El cierre llegó entre aplausos largos y un público que se resistía a dejar ir el momento. Lejos de fuegos artificiales o grandes discursos, The Cardigans se despidieron con la misma elegancia con la que se presentaron: dejando que la música hablara por ellos.
El concierto confirmó que The Cardigans no solo siguen vigentes, sino que mantienen intacta su capacidad de emocionar. En una escena saturada de espectáculos grandilocuentes, su regreso a la CDMX fue un recordatorio de que a veces, la sutileza y la honestidad son más que suficientes para hacer de una noche algo memorable.









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