UN VIAJE POR EL ARTE MONUMENTAL DE MÉXICO
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Por Diego Loyola Guadarrama
El Museo Vivo del Muralismo, inaugurado formalmente en septiembre de 2024, se ubica en el emblemático edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Este recinto no solo es un museo, sino un testimonio histórico del movimiento artístico que definió la identidad visual del México posrevolucionario.
El museo alberga más de 3,000 metros cuadrados de murales distribuidos en tres niveles. Cuenta con un acervo de casi 300 piezas de artistas fundamentales como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Luis Nishizawa, Jean Charlot y algunos artistas contemporáneas como Paola Dávila.

Antes de ser un recinto educativo y artístico, el sitio albergaba el Convento de la Encarnación fundado en el siglo XVI. Fue uno de los conventos más ricos y grandes de la Nueva España. Tras las Leyes de Reforma en el siglo XIX, el edificio tuvo varios usos como una aduana y cuartel militar, hasta que fue prácticamente abandonado.
La historia moderna comienza con José Vasconcelos, el primer Secretario de Educación Pública tras la Revolución Mexicana. Su visión era ambiciosa: educar a un pueblo que en su mayoría era analfabeto. Vasconcelos creía que los muros de los edificios públicos debían servir como “libros abiertos” para que la gente pudiera aprender sobre su historia y su destino a través de imágenes.

En 1921, se encargó la remodelación del antiguo convento para convertirlo en la sede de la SEP y el mismo Vasconcelos invitó a un joven Diego Rivera para decorar los patios en el año de 1923. El proyecto le tomó a Rivera 5 largos años y finalmente fueron entregados un total de 235 tableros murales en 1928. Rivera perfeccionó el uso de la encáustica, pintura con cera, y luego el fresco. Dividió los patios en temas: el “Patio del Trabajo”; donde retrata mineros, campesinos y obreros y el “Patio de las Fiestas”; donde plasma tradiciones populares como el Día de Muertos.
Durante décadas, estos murales estuvieron en las paredes de oficinas gubernamentales activas. Aunque se podían visitar, el acceso era limitado por ser un edificio de gobierno. El conjunto arquitectónico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 como parte del Centro Histórico.
En septiembre de 2024, se decidió transformar formalmente estos espacios en el Museo Vivo del Muralismo. El objetivo fue quitar el “carácter de oficina” para darle un enfoque cultural y pedagógico, permitiendo que el público recorra salas que antes eran despachos cerrados.
La planta baja está enfocada en la experimentación y en los orígenes del muralismo. Incluye salas interactivas donde incluso puedes percibir el arte a través de los sentidos como el oído y el tacto. En el primer nivel se encuentra la sala nombrada "Murales y su Interpretación", donde se profundiza en el significado social de las obras. En el segundo nivel están los llamados salones históricos y despachos que muestran el contraste entre la visión porfiriana y la de José Vasconcelos.
A diferencia de otros museos, este es un "museo vivo" porque las obras forman parte de la arquitectura misma del edificio. Es un lugar ideal para generar contenido visual impactante o para investigar sobre la historia del periodismo cultural y deportivo en México, dado el contexto social que retratan los muros.
El Museo Vivo del Muralismo está ubicado en República de Argentina número 28, Centro Histórico (a unas cuadras del Zócalo).









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